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domingo, julio 17, 2016

La visión de mundo de Albert Einstein

"El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdaderos. Quien no lo conoce, quien no puede asombrarse y maravillarse, está muerto".



















Curiosa es nuestra situación de hijos de la Tierra. Estamos por una breve visita y no sabemos con qué fin, aunque a veces creemos presentirlo. Ante la vida cotidiana no es necesario reflexionar demasiado: estamos para los demás. Ante todo para aquellos de cuya sonrisa y bienestar depende nuestra felicidad; pero también para tantos desconocidos a cuyo destino nos vincula una simpatía.

Pienso mil veces al día que mi vida externa e interna se basa en el trabajo de otros hombres, vivos o muertos. Siento que debo esforzarme por dar en la misma medida en que he recibido y sigo recibiendo. Me siento inclinado a la sobriedad, oprimido muchas veces por la impresión de necesitar del trabajo de los otros. Pues no me parece que las diferencias de clase puedan justificarse: en última instancia reposan en la fuerza. Y creo que una vida exterior modesta y sin pretensiones es buena para todos en cuerpo y alma.

Para hablar con propiedad, el Estado no puede ser lo más importante: lo que es el individuo creador, sensible. La personalidad. Sólo de él sale la creación de lo noble, de lo sublime. Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir.

No creo en absoluto en la libertad del hombre en un sentido filosófico. Actuamos bajo presiones externas y por necesidades internas. La frase de Schopenhauer: “Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiera”, me bastó desde la juventud. Me ha servido de consuelo, tanto al ver como al sufrir las durezas de la vida, y ha sido para mí una fuente inagotable de tolerancia. Ha aliviado ese sentido de responsabilidad que tantas veces puede volverse demasiado en serio, ni a mí mismo ni a los demás. Así, pues, veo la vida con humor.

No tiene sentido preocuparse por el sentido de la existencia propia o ajena desde un punto de vista objetivo. Es cierto que cada hombre tiene ideales que lo orientan. En cuanto a eso, nunca creí que la satisfacción o la felicidad fueran fines absolutos. Es un principio ético que suelo llamar el “Ideal de la Piara ”.

Los ideales que iluminaron y colmaron mi vida desde siempre son: bondad, belleza y verdad. La vida me habría parecido vacía sin la sensación de participar de las opiniones de muchos, sin concentrarme en objetivos siempre inalcanzables tanto en el arte como en la investigación científica. Las banales metas de propiedad, éxito exterior y lujo me parecieron despreciables desde la juventud.

Hay una contradicción entre mi pasión por la justicia social, por la consecución de un compromiso social, y mi completa carencia de necesidad de compañía, de hombres o de comunicaciones humanas. Soy un auténtico solitario. Nunca pertenecí del todo al Estado, a la Patria, al círculo de amigos, ni aun a la familia más cercana. Si siempre fui extraño a esos círculos es porque la necesidad de soledad ha ido creciendo con los años.

El que haya un límite en la compenetración con el prójimo se descubre con la experiencia. Aceptarlo es perder parte de la inocencia, de la despreocupación. Pero en cambio otorga independencia frente a opiniones, costumbres y juicios ajenos, y la capacidad de rechazar un equilibrio que se funde sobre bases tan inestables.

Mi ideal político es la democracia. El individuo debe ser respetado en tanto persona. Nadie debería recibir un culto idolátrico. (Siempre me ha parecido una ironía del destino el haber suscitado tanta admiración y respeto inmerecidos. Comprendo que surgen del afán por comprender el par de conceptos que encontré, con mis escasas fuerzas, al cabo de trabajos incesantes. Pero es un afán que muchos no podrán colmar.)

Sé, claro está, que para alcanzar cualquier objetivo hace falta alguien que piense y que disponga. Un responsable. Pero de todos modos hay que buscar la forma de no imponer a dirigentes. Deben ser elegidos. Los sistemas autocráticos y opresivos degeneraron muy pronto. Pues la violencia atrae a individuos de escasa moral, y es ley de la vida el que a tiranos geniales sucedan verdaderos canallas.
Por eso estuve siempre contra sistemas como los que hoy priman en Italia y Rusia. No debe atribuirse el descrédito de los sistemas democráticos vigentes en la Europa actual a algún fallo en los principios de la democracia, sino a la poca estabilidad de sus gobiernos y al carácter impersonal de las elecciones. Me parece que la solución está en lo que hicieron los Estados Unidos: un presidente elegido por tiempo suficientemente largo, y dotado de los poderes necesarios para asumir toda la responsabilidad. Valoro en cambio en nuestra concepción del funcionamiento de un Estado, la creciente protección del individuo en caso de enfermedad o de necesidad materiales.

Para hablar con propiedad, el Estado no puede ser lo más importante: lo que es el individuo creador, sensible. La personalidad. Sólo de él sale la creación de lo noble, de lo sublime. Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir.

Con esto paso a hablar del peor engendro que haya salido del espíritu de las masas: el ejército al que odio. Que alguien sea capaz de desfilar muy campante al son de una marcha basta para que merezca todo mi desprecio; pues ha recibido cerebro por error: le basta con la médula espinal. Habría que hacer desaparecer lo antes posible a esa mancha de la civilización. Cómo detesto las hazañas de sus mandos, los actos de violencia sin sentido, y el dichoso patriotismo. Qué cínicas, qué despreciables me parecen las guerras. ¡Antes dejarme cortar en pedazos que tomar parte en una acción tan vil!

A pesar de lo cual tengo tan buena opinión de la humanidad, que creo que este fantasma se hubiera desvanecido hace mucho tiempo si no fuera por la corrupción sistemática a que es sometido el recto sentido de los pueblos a través de la escuela y de la prensa, por obra de personas y de instituciones interesadas económica y políticamente en la guerra.

El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir. Es la sensación fundamental, la cuna del arte y de la ciencia verdaderos. Quien no lo conoce, quien no puede asombrarse y maravillarse, está muerto. Sus ojos se han extinguido. Esta experiencia de lo misterioso –aunque mezclada de temor– ha generado también la religión. Pero la verdadera religiosidad es saber de esa Existencia impenetrable para nosotros, saber que hay manifestaciones de la Razón más profunda y de la Belleza más resplandeciente sólo asequibles en su forma más elemental para el intelecto.


En ese sentido, y sólo en ése, pertenezco a los hombres profundamente religiosos. Un Dios que recompense y castigue a seres creados por él mismo, que, en otras palabras, tenga una voluntad semejante a la nuestra, me resulta imposible de imaginar. Tampoco quiero ni puedo pensar que el individuo sobreviva a su muerte corporal, que las almas débiles alimentan esos pensamientos por miedo, o por un ridículo egoísmo. A mí me basta con el misterio de la eternidad de la Vida, con el presentimiento y la conciencia de la construcción prodigiosa de lo existente, con la honesta aspiración de comprender hasta la mínima parte de razón que podamos discernir en la obra de la naturaleza.

lunes, abril 15, 2013

Democracia, representación a mitades, la imposibilidad de la dictadura de la mayoría y nuestra propuesta.


Por: viento sin fronteras.

Mecánica.

La democracia no es una pieza mecánica perfecta. Hace juego. Y cuando el juego alcanza ciertos niveles empieza a afectar a 2 de los 4 tornillos que sujetan la base, se muestra claramente inviable aquello de la representatividad. Mucho mas en un país que atraviesa una polarización por demás absurda.

Quienes sostienen que la democracia es el baluarte máximo o el pilar fundamental del orden social se equivocan. En la democracia prevalece la fuerza política de la mayoría. Eso es lo que se conoce como la dictadura de la mayoría y se desengrasa totalmente para rechinar cuando se enfrenta a la realidad que brinda la posibilidad matemática que existe de situar el resultado de la contienda por el poder o la mayoría, en un meridiano cero y paralelo cero. Y he aquí la imagen de la situación venezolana que da jaque al concepto de la democracia que se maneja. Democracia burguesa que le llaman.

Irremediablemente una mitad se impondrá sobre la otra. Pero, si no es de esta manera, ¿como sería?

Bien Afortunadamente los anarquistas si tenemos una respuesta para esto. Cuando llamamos a la abstención lo estamos poniendo sobre la mesa. Cuando atacamos abiertamente el Poder sabemos que nuestra propuesta pasa por señalar las divisiones absurdas que existen y que por supuesto deben ser acentuadas por los partidos políticos en pugna durante las campañas electorales.

Un mural en una calle cercana dice; Partidos obreros, obreros partidos.

Parte de la tarea difícil que se nos viene como sociedad, y es difícil por culpa de las alharacas electorales y el falso discurso revolucionario mediático, consiste en convencer a la gente que esta polarización impulsada durante tantos años es totalmente falsa.

Quien continué proponiéndolo de esa manera cae en el maniqueísmo infantil; todos los opositores son la derecha y los chavistas somos revolucionarios de la izquierda. Esto no representa la verdadera división que nos afecta en lo inmediato. E incluso en cuanto a las decisiones económicas o políticas internacionales, una lectura simple, desvela la convergencia de los planes de ambos proyectos en una complicidad colaboracionista con las demandas o exigencias del Capital Globalizado. No es el fin de este texto profundizar sobre esto, pero les animo a que busquen información mas allá de los medios de comunicación hegemónicos.

Explotados, explotadores. Dominantes, dominados. Oprimidos, opresores. Víctimas, victimarios.
Es esta la dualidad real, y aunque real, jamas podría ser representada con una proporción 50/50. No por lo menos en este país, bajo esta coyuntura.

¿Cuanto representa la clase dominante?

Obviamente son una minoría frente a una mayoría que hoy mas que nunca se muestra confundida. Y sorprende, cuando no asusta, observar como tanta gente no es capaz de identificar las verdaderas causas de tamaño disparidad.

Una muestra clara de quien sería la clase dominante sería exponer que en Venezuela el mayor Patrón es sin duda; el Estado. Le siguen los propietarios de los medios de producción que son privados. Y porque no, la casta militar. Recuerden que estos últimos no producen nada, por lo que están muy interesados en que el actual orden de esa disparidad se mantenga. Vienen a ser unos parásitos que defienden los intereses de quienes les mantengan en una posición de ventaja.

Existe una contra parte a todos ellos. Y pensando solo en lo económico, son las personas que les mantienen con la producción de riquezas por medio del trabajo. Aquel sector obrero o trabajador de la población que en medio de un letargo asombroso resuelve paliar las condiciones de precariedad económica optando por la economía informal o “matando tigritos”. Buscando de aquí para allá la vía clientelar y amiguista donde ahorcarse. Esta disparidad lejos de disminuir se ha acrecentado y las demandas de las voces que exigen cambios estructurales han sido sometidas a muchas “esperas”. Las elecciones, la salud del ex-presidente, el acoso del imperio, no darle armas a la derecha y un largo etcétera. Todos hemos escuchado esto. Y sabemos que nadie acepta escusas para siempre.

Así las cosas, es inevitable el aumento de la conflictividad social; el desmoronamiento del chavismo y por ende la oportunidad de reconocer un gigantesco error de reconocimiento de clase que ha sido el responsable de ese letargo asombroso, de la desmedida indolencia frente a los atropellos del poder y del silencio como estrategia política, cuando no complicidad afirmada y absoluta; para no contradecir a quienes, desde una posición acomodada piden sacrificios y exaltan los fines en detrimento de la coherencia con los medios que utilizan.

Corazones rotos, superar el despecho.

Asistimos pues, a una fragmentación del lazo emocional construido con las mas hipócritas intenciones de construir una cortina de cuero que no permite la puesta al descubierto de una organización social representativa basada el supremacía de unas directrices político-económicas propuestas por unos pocos por encima de las aspiraciones de los individuos. Proceso asistido por maquinas propagandistas que reproducen una realidad a la medida y donde la igualdad es menos que palabra escrita. Asistimos al fin de un espectáculo. Aunque esto no descarte que se inicie otro.

Tiempos de cólera se avecinan. Y solo por medio de la organización de los de abajo se hará menguar definitivamente el sistema democrático representativo fracasado y su nuevo clon; el poder popular institucionalizado. Es esa organización, la de los de abajo, el único sistema capaz de superar con creces cualquier expectativa de cambio promovida por una institución que; partida en dos, corrupta, ineficiente, demagoga y asesina; se muestra incapaz de resolver las demandas de quienes componen este tejido social falsamente polarizado.

Son muestras aspiraciones y deseos en común aquella afinidad poderosísima capaz de construir la felicidad que buscamos y nos merecemos.
Reconozcamos al otro como igual, y si lo es verdaderamente, levantemos propuestas claras en lo local para resolver todo cuanto nos sea cadena u obstáculo. Y obstáculo y cadena será todo aquello que evite la organización de las personas u entorpezca la vía que da paso a encontrar nuestras propias soluciones.

Que nuestros vecinos inmediatos sean nuestro campo de ensayo.
De lo contrario, será todo lo contrario.