RutyAndo

RutyAndo

domingo, agosto 17, 2014

sábado, agosto 09, 2014

lunes, julio 07, 2014

X el KARibE

sALud!



lunes, junio 02, 2014

z A P A t i s t A s


¡¡¡¡Buenos días buenas tardes, buenas noches a tod@s l@s CORAZONES ZAPATiSTAS del MUNDO!!!!!



lunes, mayo 26, 2014

El Sup: Sólo un susurro para elevar el espíritu de GALEANO




“Elegimos construir la vida , esto, en medio de una guerra. Una guerra que no por sorda era menos letal.”

“Tiene tantos nombres la injusticia y son tantos los gritos que provoca. Y no olvidar que mientras alguien susurra alguien grita. La escucha debe encontrar la ruta que la haga fértil. Basta bajar la mirada y elevar el corazón.”

“La justicia que queremos nosotros: La persistente y porfiada búsqueda de la verdad”.
“Pensamos que es necesario que uno de nosotros muera para que Galeano Viva. Así que hemos decidido que Marcos debe de morir hoy”

“Y en esas piedras que han dejado en su tumba aprenderán a No venderse, No rendirse y no claudicar.”

“Siendo las 2:08 declaro que deja de existir el Subcomandante Insurgente Marcos, autodenominado el Subcomandante de Acero Inoxidable”.

Para rematar se incluyeron algunas posdatas:

 “P.D.
 1 Game Over.
 2.- Jaque Mate.
 3.- Touché.
 4.- Mhhh, ¿así es el infierno?
 5.- ¿O sea que sin la botarga ya puedo andar desnudo?
 6.- Está muy oscuro acá, necesito una lucesita…”

sábado, mayo 17, 2014

sábado, abril 19, 2014

El Sup y el Gabo



Entrevista a Sub-Comandante Marcos

Autores:Gabriel García Márquez y Roberto Pombo. ( 25 de marzo de 2001)

El subcomandante Marcos llegó en 1984 a la selva lacandona de Chiapas, en el sureste de México, y allí vivió durante 17 años con las comunidades indígenas tzotziles y tzeltales hasta el 11 de marzo pasado, cuando la marcha que encabezó y que cruzó medio país remató con una manifestación gigantesca en la Plaza de la Constitución -mejor conocida como el Zócalo- de Ciudad de México.

En ese lugar, cargado de un enorme peso histórico, el jefe del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, sin un arma encima, hizo oficial la decisión de su movimiento de hacer política por las buenas. Desde ese día los mexicanos tienen el alma en vilo, pues saben que en buena medida el destino del país depende del éxito o del fracaso de las gestiones de este misterioso hombre encapuchado y del puñado de comandantes que componen su estado mayor.

Su misión es lograr la aprobación de una ley de derechos para los indígenas y sentar al Gobierno de Vicente Fox, cara a cara, en una mesa de negociación.
Marcos se instaló con su gente en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), al sur de la ciudad, cuyos salones de clase improvisados como dormitorios y recintos de reuniones se han convertido en el centro de la atención de la opinión pública mundial, debido a la importancia de sus inquilinos actuales y a la catarata de noticias de implicaciones definitivas que se generan allí minuto a minuto.

El subcomandante de los zapatistas no había logrado que el Congreso le permitiera exponer su criterio sobre la ley de los indígenas ante los diputados en pleno, pues la división de opiniones en todos los partidos políticos impedía alcanzar cualquier consenso frente al tema. Al final, el jueves, se abrió una luz de esperanza cuando el Congreso aprobó, en una votación apretada, la propuesta de oírlo. Entre tanto, Marcos y el presidente Fox buscaban sin éxito ponerse de acuerdo sobre cuál es la mejor manera de dar el primer paso para iniciar en firme el proceso de conversaciones de paz entre la guerrilla y el Gobierno.

La semana pasada terminó en un suspenso tremendo. Antes de la decisión del Congreso, los zapatistas habían anunciado su determinación de regresar a Chiapas por considerar que la clase política se estaba cerrando al diálogo, y para atajarlos Fox había respondido con la orden de levantar los puestos de vigilancia militar en la zona del conflicto y con el anuncio de que liberaría al resto de los guerrilleros que aún están en prisión. El temor que generaba el ingreso zapatista a Ciudad de México para exigir los derechos de los indígenas parecía haber sido superado por la inquietud que producía la posibilidad de que regresaran a su tierra con las manos vacías.

A través de una cadena de mensajes con amigos comunes, el subcomandante Marcos aceptó hablar con los periodistas de Cambio. La cita era a las 9:30 de una noche de la semana pasada. La entrada principal de la Escuela de Antropología está protegida por agentes de la policía, y un grupo de estudiantes, que hace guardia las 24 horas del día, vigila los salones de clase donde están los zapatistas. Después de atravesar los dos anillos de seguridad, llegamos al lugar de la reunión donde no había más que una mesa y tres sillas. Cinco minutos más tarde llegó Marcos y habló con nosotros.

-Después de siete años de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional anunció que un día entrarían triunfantes a Ciudad de México, usted entra a la capital y encuentra el Zócalo completamente lleno. ¿Qué sintió al subirse a la tarima y ver ese espectáculo?
Siguiendo la tradición zapatista de anticlímax, el peor lugar para ver una manifestación en el Zócalo es el templete. Había mucho sol, mucho smog, teníamos dolor de cabeza y estábamos muy preocupados contando a las personas que se iban desmayando delante de nosotros.

Yo le comentaba a mi compañero, el comandante Tacho, que debíamos apurarnos porque cuando empezáramos a hablar nosotros no iba a quedar nadie en la plaza. No alcanzaba a verse toda la extensión. La distancia que teníamos por seguridad respecto a la gente, era una distancia también emotiva, y no nos enteramos de lo que pasó en el Zócalo hasta cuando leímos las crónicas y vimos las fotos al día siguiente.

En ese sentido, y ya valorando sobre lo que otros nos dicen que fue, sí pensamos que fue la culminación de una etapa, que nuestro discurso, nuestra palabra en ese día era la apropiada y la más acertada, que desconcertamos a sectores que hubieran esperado que fuéramos a tomar el Palacio o a llamar a una insurrección generalizada. Pero también a los que pensaban que nuestro discurso se iba a limitar a la cuestión poética o lírica.

Creo que el balance conseguido fue suficiente y que de una u otra forma el EZLN estaba hablando en el Zócalo el 11 de marzo, pero no del 2001, sino que estaba hablando de algo que estaba todavía por completarse: ese sentimiento que significa que la derrota definitiva del racismo se convierta en una política de Estado, en una política educativa, en un sentimiento de toda la sociedad mexicana. Como que eso ya está resuelto ahí, pero falta todavía algún trecho.

Como decimos los militares, la batalla estaba ganada, pero todavía había algunos combates que dar. Creo, finalmente, que el Zócalo del día 11 de marzo nos decía que había sido acertado dejar las armas a un lado, que no era eso lo que provocaba que tuviéramos interpelación con la sociedad, que la apuesta a una movilización pacífica era correcta y que daba resultados. Falta que el Estado mexicano lo entienda, que el gobierno en concreto lo entienda.

-Usted utilizó la expresión "como decimos los militares". Para los colombianos que hemos oído a nuestra guerrilla, el suyo no suena como un discurso militar. ¿Qué tanto de militares tienen usted y su movimiento, y cómo describe la guerra en la que ha luchado?
Nosotros nos hicimos dentro de un ejército, el Zapatista de Liberación Nacional. La estructura es militar. El subcomandante Marcos es el jefe militar de un ejército. En todo caso nuestro ejército es un ejército muy otro porque lo que se está proponiendo es dejar de ser ejército. El militar es una persona absurda que tiene que recurrir a las armas para poder convencer al otro de que su razón es la razón que debe proceder, y en ese sentido el movimiento no tiene futuro si su futuro es el militar.

Si el EZLN se perpetúa como una estructura armada militar, va al fracaso. Al fracaso como una opción de ideas, de posición frente al mundo. Y lo peor que le podría pasar, aparte de eso, sería que llegara al poder y se instalara como un ejército revolucionario. Para nosotros sería un fracaso. Lo que sería un éxito para una organización político-militar de las décadas del ’60 y del ’70, que surgió con los movimientos de liberación nacional, para nosotros sería un fracaso.
Nosotros hemos visto que finalmente esas victorias eran fracasos o derrotas ocultas detrás de su propia máscara. Que lo que estaba pendiente siempre era el lugar de la gente, de la sociedad civil, del pueblo. Que finalmente es una disputa entre dos hegemonías.

Está un poder opresor que desde arriba decide por la sociedad, y un grupo de iluminados que decide conducir al país por el buen rumbo y desplaza a ese otro grupo del poder, toma el poder y también decide por la sociedad. Para nosotros esa es una lucha de hegemonías, y siempre hay una buena y una mala: la que va ganando es la buena y la que va perdiendo es la mala. Pero para el resto de la sociedad, las cosas no están cambiando en lo fundamental.
En el EZLN llega un momento en que se ve rebasado por lo que es el zapatismo. La E de la sigla queda empequeñecida, con las manos amarradas, de tal forma que para nosotros no sólo no significa una carga movilizarnos sin armas, sino que en cierto sentido también es un alivio.

De hecho, la fajilla pesa menos que antes y sentimos que pesa menos la parafernalia militar que necesariamente lleva un grupo armado a la hora del diálogo con la gente. No se puede reconstruir el mundo, ni la sociedad, ni reconstruir los estados nacionales ahora destruidos, sobre una disputa que consiste en quién va a imponer su hegemonía en la sociedad.

El mundo y en concreto la sociedad mexicana, está compuesto por diferentes, y la relación se tiene que construir entre esos diferentes con base en el respeto y la tolerancia, cosas que no aparecen en ninguno de los discursos de las organizaciones político-militares de las décadas del 60 y del 70. La realidad ha llegado a pasar la cuenta como siempre ocurre, y para los movimientos armados de liberación nacional el costo de la factura ha sido muy alto.

Usted parece tener diferencias con la izquierda tradicional también en cuanto a los sectores sociales que los grupos representan. ¿Eso es así?
Voy a señalar a grandes rasgos dos vacíos de la izquierda latinoamericana revolucionaria. Uno de ellos es el de los pueblos indios, de los que somos partícipes, y otros son los grupos supuestamente minoritarios. Aunque si todos nos quitáramos el pasamontañas no serían tan minoritarios, como son los homosexuales, las lesbianas, los transexuales.
Esos sectores no sólo son obviados por los discursos de la izquierda latinoamericana de esas décadas y que todavía hacen carrera en el presente, sino que también se ha propuesto el marco teórico de lo que entonces era el marxismo-leninismo: prescindir de ellos y verlos como parte del proceso que debe ser eliminado.
El homosexual, por ejemplo, es sospechoso de traidor, es un elemento nocivo para el movimiento y para el Estado socialista.

Y el indígena es un elemento de retraso que impide que las fuerzas productivas... bla, bla, bla. Entonces lo que corresponde es eliminar esos sectores, para algunos en centros de reclusión o de reeducación, y para otros su asimilación en el proceso productivo y su transformación en mano de obra calificada. Proletarios, para ponerlo en esos términos.

-Los guerrilleros suelen hablar en nombre de las mayorías. Sorprende que en su discurso usted habla en nombre de las minorías, cuando podría hablar del pueblo pobre o explotado. ¿Por qué lo hace?

Toda vanguardia se supone que es representante de la mayoría. En nuestro caso pensamos que eso no sólo es falso sino que, en el mejor de los casos, no va más allá de un buen deseo, y en el peor de los casos es un claro ejercicio de suplantación.

A la hora en que se ponen en juego las fuerzas sociales, se da cuenta de que la vanguardia no es tan vanguardia y de que los representados no se reconocen en ella. A la hora en que el EZLN está renunciando a ser vanguardia, está reconociendo su horizonte real. Creer que podemos hacer esto, que podemos hablar por éstos más allá de nosotros, es masturbación política.

Y en algunos casos ni siquiera es eso porque ni siquiera se siente el placer del onanismo. Apenas el que se puede obtener en los panfletos que finalmente uno es el mismo que los consume. Estamos tratando de ser honestos con nosotros mismos y alguien puede decir que es un asunto de bondad humana.

No. Podemos ser incluso cínicos y decir que ser honestos nos ha dado resultado cuando decimos que sólo representamos a las comunidades indígenas zapatistas de una zona del sureste mexicano. Pero nuestro discurso ha logrado tocar el oído de mucha gente más. Hasta ahí llegamos. No más.
En todos los discursos que fuimos soltando a lo largo de esta marcha le estábamos diciendo a la gente y nos estábamos diciendo a nosotros mismos que no podíamos ni debíamos empezar a encabezar o a abanderar las luchas que íbamos tocando. Nosotros suponíamos que el México de abajo estaba muy a flor de piel, que había muchas injusticias, muchos reclamos, muchas heridas...

En nuestras cabezas hacíamos la imagen de que cuando nuestra marcha iniciara teníamos que llevar un arado para ir levantando la tierra y que esto fuera surgiendo. Nosotros teníamos que ser honestos y decirle a la gente que no veníamos a encabezar nada de eso. Veníamos a encabezar esta demanda y con base en ésta se podían encadenar otras. Pero ésa es otra historia.

-¿Los discursos de su marcha se fueron construyendo pueblo por pueblo hasta llegar al de Ciudad de México, o los diseñó desde el comienzo para ser dichos de esa forma, y que el último no fuera necesariamente el más fuerte?

Mire, está la versión oficial y la versión real. La oficial es que nos dimos cuenta en ese momento de que los teníamos que hacer, y la versión real es que el discurso se fue construyendo en estos siete años. Llega un momento en que el zapatismo del Ezln es rebasado ya por muchas cosas. Estamos respondiendo no a lo que éramos antes de 1994, tampoco a lo que fuimos en los primeros días de 1994 cuando estábamos combatiendo, sino que sentimos que hemos ido adquiriendo una serie de compromisos éticos a lo largo de estos siete años.

Lo que ocurrió es que pretendiendo llevar un arado, que finalmente no lo conseguimos a la hora de la hora, bastaba el propio batallar de la planta del pie cuando íbamos caminando para que esto fuera brotando. En cada plaza les fuimos diciendo a todos: "no venimos a dirigirlos, no venimos a decirles qué hacer sino que venimos a pedirles ayuda".

Aun así, a lo largo de la marcha recibimos legajos de reclamos que venían desde antes de la revolución mexicana en espera de que alguien resuelva el problema. Si pudiéramos resumir el discurso de la marcha zapatista hasta hoy, sería: "Nadie lo va a hacer por nosotros". Hay que cambiar las formas organizativas, e incluso rehacer el quehacer político para que esto sea posible. Cuando decimos "no" a los líderes, en el fondo también estamos diciendo "no" a nosotros.

-Usted y los zapatistas están en la cima de su prestigio, acaba de caer el PRI en México, hay un proyecto de ley en el Congreso que crea un estatuto indígena, y puede empezar la negociación que usted plantea. ¿Cómo ve el panorama?
Como una lucha y una disputa entre un reloj que chequea el horario de ingreso de los empleados de una empresa, que es el reloj de Fox, y el nuestro que es un reloj de arena. La disputa es entre que nosotros nos acomodemos a ese reloj de chequeo y Fox se acomode al reloj de arena. No va a ser ni uno ni otro.

Tenemos que entender, él y nosotros, que tenemos que construir otro reloj de común acuerdo, y que ese es el reloj que va a marcar el ritmo del proceso de diálogo y finalmente el de la paz. Estamos en el terreno de ellos, el de la sede del poder político, donde la clase política está en el medio en donde se desarrolla.

Estamos con una organización perfectamente ineficaz a la hora de hacer política, al menos esa política. Somos torpes, balbuceantes y con buena voluntad. Del otro lado están los que manejan bien esos códigos. Es, otra vez, una disputa entre si el quehacer político va a ser el que dicte la clase política o el que nosotros traemos. Pienso, otra vez, que no va a ser ni uno ni otro.

Cuando hicimos la guerra tuvimos que desafiar al Gobierno y ahora para construir la paz tenemos que desafiar no sólo al Gobierno sino a todo el Estado mexicano. No hay una mesa para sentarse a dialogar con el Gobierno. La tenemos que construir.

El reto es que tenemos que convencer al Gobierno de que tenemos que hacer esa mesa, que debe sentarse y que va a ganar. Y que si no lo hace va a perder.

-¿Quiénes deben estar en esa mesa?
Por un lado el Gobierno y por el otro nosotros.

-¿Fox no está aceptando de hecho esa mesa cuando dice que quiere hablar con usted, y que lo recibe en Palacio o que hablan en el lugar que usted escoja?

Lo que él está diciendo es que quiere su parte del pastel mediático, porque no se ha convertido esto en un proceso de diálogo y negociación sino en una carrera de popularidad. Lo que quiere Fox es conseguir la foto para garantizar su presencia en los medios de comunicación.

El proceso de paz no se construye con un evento coyuntural sino con un diálogo. Ese proceso no se construye con fotos, sino dando señales, sentándose y dedicándose a eso. Nosotros estamos dispuestos a hablar con Fox, si él se va a responsabilizar del diálogo y la negociación hasta que termine.
Pero nosotros le preguntaríamos: ¿entonces, quién va a gobernar al país durante el tiempo en que esté reunido con nosotros, que será un proceso arduo?.
Bueno, qué les voy a decir yo a los colombianos de eso, si saben que los procesos de negociación y diálogo de un conflicto armado son escabrosos y que no es posible que el jefe del Ejecutivo se dedique de tiempo completo a eso. Que nombre un comisionado y sobre ese comisionado lo podemos construir. No hay afán. Nosotros no tenemos entre nuestros sueños húmedos una foto con Vicente Fox.

-En ese proceso tan largo, ¿va a seguir así, vestido de guerrillero en un recinto universitario? ¿Cómo es un día suyo?

Me levanto, doy entrevistas y llega la hora de volver a dormir (risas). Hacemos interlocución con varios de estos grupos que le he mencionado. Un montón de mundos o submundos -depende de cómo estén perseguidos y marginados- que el discurso zapatista ha tocado.
Lo que estamos haciendo es tener dos mesas y una de esas sillas giratorias y de rueditas que había cuando yo era joven. Estamos en este momento en una mesa con el Congreso de la Unión y en otra mesa con las comunidades de la Ciudad de México.

Pero nos preocupa que el Congreso nos está dando el tratamiento que le da a cualquiera que pide ser atendido y le dicen que espere porque están atendiendo otros asuntos. Si esto es así, son muchas cosas las que se lastiman porque no sólo está en juego el reconocimiento de los derechos indígenas. Sería una carambola mala porque los golpeados serían muchos.

La gente no va aceptar que la volteen a mirar sólo en la fecha electoral. Además sería una señal para los otros grupos político-militares más radicales, que han crecido con la bandera de que la negociación política es una claudicación.

-Entre paréntesis, dice usted que había sillas giratorias cuando era joven. ¿Cuántos años tiene?
Yo tengo 518 años... (risas).

-¿El diálogo que ustedes proponen busca la creación de nuevos mecanismos de participación popular para la toma de decisiones o están detrás de decisiones de Gobierno que consideran necesarias para el país?
El diálogo significa simplemente acordar las reglas para que la disputa que se da entre ellos y nosotros sea en otro terreno. Lo que está en la mesa del diálogo no es el modelo económico. Lo que está en juego es cómo nos vamos a disputar eso. Es algo que Vicente Fox tiene que entender.

Nosotros no nos vamos a hacer foxistas en la mesa. Lo que la mesa tiene que construir es que este pasamontañas salga con dignidad y que ni yo ni nadie tenga que regresar a llenar esto de parafernalia militar. El reto es que no sólo tenemos que construir la mesa, sino que tenemos que construir al interlocutor. Tenemos que construirlo como un hombre de Estado y no como producto de la mercadotecnia o del diseño de los especialistas de imagen. No es fácil. Era más fácil la guerra. Pero con la guerra lo que es irremediable es mucho mayor. En la política siempre se puede remediar.

-Su indumentaria es extraña: un pañuelo raído amarrado al cuello y una gorra deshecha. Pero a la vez lleva una linterna que aquí no necesita, un aparato de comunicaciones que se ve muy sofisticado y tiene un reloj en cada muñeca. ¿Son símbolos? ¿Qué significa todo eso?

La linterna es porque nos tienen metidos en un hueco donde no hay luz y el radio es para que mis asesores de imagen me dicten las respuestas a las preguntas de los periodistas. No. En serio. Este es un walkie talkie comunicado con seguridad y con nuestra gente en la selva para que nos comuniquen si hay algún problema. Hemos recibido varias amenazas de muerte. El paliacate (pañuelo) era rojo y nuevo cuando tomamos San Cristóbal de las Casas hace siete años.

Y la gorra es con la que llegué a la selva lacandona hace 18 años. Con un reloj llegué a esa selva y el otro es de cuando empezó el alto el fuego.

Cuando las dos horas coincidan significa que se acabó el zapatismo como ejército y que siguen otra etapa, otro reloj y otro tiempo.

-¿Cómo ve a la guerrilla colombiana y en general el conflicto armado de nuestro país?

Desde acá veo muy poco. Lo que dejan filtrar los medios de comunicación: el proceso de diálogo y negociación que tienen ahora, las dificultades que surgen en ese proceso. Por lo que alcanzo a ver es un proceso de diálogo muy tradicional, no es novedoso.
Están sentados los dos a la mesa y los dos están poniendo al mismo tiempo en juego sus fuerzas militares para construir posiciones ventajosas en la mesa. O al revés, porque no sabemos qué tiene cada quien en la cabeza. A lo mejor la mesa está produciendo situaciones ventajosas para los enfrentamientos militares.

No hacemos mucho caso sobre las acusaciones de ligas con el narcotráfico porque no sería la primera vez que se le acusa a alguien de esas cosas y luego resulta que no es cierto. Dejamos el beneficio de la duda. No lo calificamos como bueno o malo, pero sí tomamos distancia como lo hacemos con otros grupos armados en México en cuanto que consideramos que no es ético que todo se valga por el objetivo del triunfo de la revolución. Todo, incluyendo llevarse entre las patas a civiles, por ejemplo.

No es ético que la toma del poder cubra de bondad las acciones de cualquier organización revolucionaria. No creemos eso de que el fin justifica los medios. Finalmente nosotros pensamos que el medio es el fin. Construimos nuestro objetivo a la hora en que vamos construyendo los medios por los que vamos luchando. En ese sentido, el valor que le damos a la palabra, a la honestidad y a la sinceridad es grande, aunque a veces pequemos de ingenuos.

Por ejemplo, el 1° de enero de 1994, antes de atacar al Ejército, nosotros le dijimos que lo íbamos a atacar. No nos creyó. A veces nos da resultado y a veces no. Pero a nosotros nos satisface que, como organización, nos vayamos construyendo una identidad.

-¿Usted cree posible negociar la paz en medio de la guerra como sucede en Colombia?
Es muy cómodo y muy irresponsable opinar desde acá sobre lo de allá. Un proceso de diálogo y negociación no tiene éxito si las partes no renuncian a vencer. Si una de las partes utiliza el proceso de diálogo como un tour de force para ver quién derrota al contrario, el proceso de diálogo va a fracasar tarde o temprano. En ese caso, el terreno de la confrontación militar se está trasladando a la mesa.

Para que el diálogo y la negociación tengan éxito necesitan partir los dos del precedente de que no pueden vencer al contrario. Hay que construir una salida que signifique la victoria para los dos, y en el peor de los casos que signifique una derrota para los dos. Pero que no siga la confrontación como está. Claro que es difícil, sobre todo en movimientos que tienen muchos años como es el caso de la guerrilla colombiana. Hay mucho ya lastimado de uno y otro lado y muchas deudas pendientes, pero creo que nunca es tarde para intentarlo.
¿Todavía, en medio de todos esos rollos, tiene tiempo para leer?

Sí porque, si no..., ¿qué hacemos? En los ejércitos de antes, el militar aprovechaba el tiempo para limpiar su arma y rehacerse de parque. En este caso, como nuestras armas son las palabras, tenemos que estar pendientes de nuestro arsenal a cada momento.

-Todo lo que dice, la forma en que lo dice y el contenido, demuestran una formación literaria muy seria y muy antigua. ¿Cómo se hizo y de dónde salió?

Tiene que ver con lo que fue nuestra niñez. En nuestra familia la palabra tenía un valor muy especial. La forma de asomarse al mundo era a través del lenguaje. No aprendimos a leer en la escuela sino leyendo los periódicos. Mi padre y mi madre nos metían rápidamente a leer libros que te permitían asomarte a otras cosas. De una u otra forma adquirimos la conciencia del lenguaje como una forma no de comunicarnos sino de construir algo. Como si fuera un placer más que un deber.

Cuando viene la etapa de las catacumbas, frente a los intelectuales burgueses, la palabra no es lo más valorado. Queda relegado a un segundo plano. Es cuando llegamos a las comunidades indígenas, cuando el lenguaje llega como una catapulta. Te das cuenta de que te faltan palabras para expresar muchas cosas y eso obliga a un trabajo sobre el lenguaje. Volver una y otra vez sobre las palabras para armarlas y desarmarlas.

-¿No será al contrario? ¿No será que ese manejo de la palabra es lo que permite esa nueva etapa?
Pasa como en una licuadora. No sabes qué fue lo que le aventaste primero, y lo que se tiene es el cóctel.

-¿Podemos hablar de esa familia?
Era una familia de clase media. El padre, el jefe de familia, era maestro de escuela rural en la época del cardenismo cuando, como decía él, a los maestros les cortaban las orejas por comunistas.

Mi madre, también maestra rural, finalmente cambia de lugar y se hace a una familia de clase media. Quiero decir que era una familia sin ninguna dificultad. Todo esto en provincia, donde el horizonte cultural es la página de sociales de un periódico.

El mundo de afuera o el gran mundo era la Ciudad de México y sus librerías, porque eso era el gran atractivo de llegar acá. Eventualmente había ferias del libro en provincia, y ahí era donde podíamos conseguir algo. García Márquez, Fuentes, Monsiváis, Vargas Llosa (independientemente de cómo piense) para mencionar algunos a grandes rasgos, entran a través de mis padres.

Nos ponen a leerlos. Cien años de soledad era para explicar lo que era la provincia en ese entonces. La muerte de Artemio Cruz, lo que había pasado con la revolución. Días de guardar, lo que estaba pasando en la clase media. De alguna forma era nuestro retrato pero desnudo, La ciudad y los perros. Todas esas cosas estaban ahí. Estábamos saliendo al mundo de la misma forma en que estábamos saliendo a la literatura. Yo creo que eso nos marcó.

No nos asomábamos al mundo a través de un cable noticioso sino a través de una novela, un ensayo o un poema. Eso nos hizo muy otros. Ese fue el cristal que mis padres pusieron, como otro puede poner el cristal de los medios de comunicación, o un cristal negro para que no se vea qué está pasando.

-¿En dónde está El Quijote en medio de todas esas lecturas?
Me regalaron un libro cuando cumplí 12 años, hermoso, de pasta dura. Era Don Quijote de la Mancha. Yo lo había leído pero en esas ediciones juveniles. Era un libro caro, un regalo muy especial que por ahí debe estar esperando. Shakespeare es el que llega después. Pero si pudiera dar el orden, diría que en literatura entra primero lo que se llamó como el boom latinoamericano, luego Cervantes, luego García Lorca, y ahí viene una etapa de poesía. De manera que usted (señala a García Márquez) es corresponsable de todo esto.

-¿Los existencialistas y Sartre pasaron por ahí?
No. Llegamos tarde a todo eso. Propiamente a la literatura existencial y antes de ella a la literatura revolucionaria, llegamos ya muy maleados, como dirían los ortodoxos. De modo que a Marx y a Engels les entramos muy viciados por la literatura, su sarcasmo y su humor.

-¿No había lecturas de teoría política?
En la primera etapa, no. Del A, B, C, D pasamos a la literatura y de ahí a los textos teóricos y políticos hasta que va entrando uno a la preparatoria.

-¿Creían sus compañeros que era o podía ser comunista?
No, creo que no. Tal vez lo más que llegaron a decirme fue que era un rabanito: rojo por fuera y blanco por dentro.

-¿Qué está leyendo ahora?
El Quijote es el que está de cabecera y por lo regular cargo el Romancero Gitano de García Lorca. El Quijote es el mejor libro de teoría política, seguido de Hamlet y Macbeth. No hay mejor forma para entender el sistema político mexicano en su parte trágica y en su parte cómica: Hamlet, Macbeth y El Quijote. Mejor que cualquier columna de análisis político.

-¿Usted escribe a mano o en computadora?
En computadora. Sólo en esta marcha tuve que escribir mucho a mano porque no había tiempo de trabajar. Hago un borrador, después otro y otro y otro. Parece broma, pero es por ahí del séptimo cuando sale.

-¿Qué libro está escribiendo?
Estaba intentando escribir un despropósito, que es tratar de explicarnos a nosotros mismos desde nosotros mismos, que es casi imposible. Lo que nosotros tenemos que contar es la paradoja que somos. Por qué un ejército revolucionario no se plantea la toma del poder, por qué un ejército no combate si ese es su trabajo. Todas las paradojas que hemos enfrentado: que hayamos crecido y nos hayamos hecho fuertes en un sector que está completamente alejado de los canales culturales.

-Si todo el mundo sabe quién es usted, ¿para qué el pasamontañas?
Un dejo de coquetería. No saben quién soy, pero además no les importa. Lo que se está jugando aquí es lo que es y no lo que fue el subcomandante Marcos

ChApLin


martes, marzo 25, 2014

jueves, marzo 20, 2014

domingo, marzo 16, 2014

5 minuTos mAs. Calamaro

Tengo cada insensatez, y me puedo equivocar, pero no me equivoque contigo... 




Iba para torero, cobarde y artista, 
y me quede en un rincón neutral. 
No importa si todos son cortos de vista 
se nos ve el plumero a los dos por igual. 

Otra para el cafiolo prudente y cordial. 
no necesita pedir perdon jamás. 
Y así suene muy poco sutil, 
de tu cuadril no me olvido nunca mas! 

Tengo cada insensatez, y me puedo equivocar, 
pero no me equivoque contigo... 
Tengo abiero el minibar, y cerrado el corazon, 
y solo late... y solo late por los dos! 

Iba para bolero sediento y cerril 
que mundo hostil, sufrir fue permitido. 
Bajo el halo de luz de un par mil, 
no importa, no habra mas pena ni olvido. 

Un amigo sale poco de su casa, tiene razon, 
alli afuera todo el mundo va armado... 
De este lado tengo el corazon, 
mi sierra electrica no cierra los feriados. 

Tengo cada insensatez, y me puedo equivocar, 
pero no me equivoque contigo... 
Tengo abiero el minibar, y cerrado el corazon, 
y solo late... y solo late por los dos! 

Tengo cada insensatez, y me puedo equivocar, 
si pudiera mataria por cinco minutos mas...! 
Tengo abiero el minibar, y cerrado el corazon, 
y solo late... y solo late por los dos! 

si pudiera mataria por cinco minutos mas...! 
Tengo abiero el minibar, y cerrado el corazon, 
y solo late... y solo late por los dos! 

Tengo cada insensatez, y me puedo equivocar, 
pero no me equivoque contigo... 
Tengo abiero el minibar, y cerrado el corazon, 
y solo late... y solo late por los dos!

Cinco minutos más (minibar) de Andres Calamaro incluida en el disco La Lengua Popular...
La lengua popular es el disco número 17 de Calamaro. 2007

sábado, marzo 08, 2014

REVOLuciOn sOCiAL


Un rumor hiela la sangre
A los verdugos del pueblo
Hay algo en el horizonte
Que se avecina, certero

Algo que los amenaza
porque viene, a paso lento,
a reclamar lo que es suyo:
justicia social, derechos.

Con la primavera marcha
con dignidad y sin miedo
una multitud heroica
que nos señala el sendero

El camino que trazaron
ayer otros que vivieron
luchando en el mismo frente
y con los mismos argumentos

Si el poder es opresor
¡Haz que tiemblen sus cimientos!
Que a lomos de la razón
está cabalgando el pueblo


lunes, marzo 03, 2014

KORAZÓN LiBERTARiO


EFECto DOOPLeR





OYe la frecuencia de caer
cada vez que me dejas
te perseguiria hasta el sol
pero hoy es solo inercia

Y un milenio pasa

OYe el arco suena lagrimas
cada vez que la tensas
Y oye las sirenas en el mar
si es que aun no lo entiendes

es el efecto doppler
cuando te alejas de mi

es el efecto doppler
cuando te alejas de mi

uuuuh.. vuelve...
uuuuh.. vuelve...

sostenido una ilusion
sostenida una ilusion
sostenido a la frecuencia
la ilusion..

Cerati/Soda Stereo 1.995
Sueño Stereo

miércoles, febrero 26, 2014

EL koraZóN























Lo ke hoy siente tu korazón, mañana lo entenderá tu kabeza.
Hay ke eskuchar a la kabeza, pero dejar hablar al korazón. JK

domingo, enero 19, 2014

vOLemOs


sábado, enero 11, 2014

AmoR LibRe



Cuando hablamos de amor libre,
No hablamos de compromisos de pesadas cadenas hasta que la muerte nos separe,
Hablamos de un amor sin divorcios ni puntos finales,
Si no de amarnos hasta cuando nosotros así lo decidamos,
Sin lágrimas ni heridas,
Si no de guardar lo que fue en lo más sensible de nuestros corazones…

Cuando hablamos de amor libre,
Hablamos de unión voluntaria,
Sin ajenas presiones,
Ni para cumplir los requisitos de la sociedad enferma,
Y sus prejuicios de mierda,
Hablamos de unión por el placer de compartir tristezas y alegrías…


Cuando hablamos de amor libre hablamos de insurrecion….

Wild Poet

jueves, enero 02, 2014

eL KARAkoL


La iZQUiERDA DiGnA

viernes, diciembre 13, 2013

A y A




miércoles, diciembre 11, 2013

lunes, diciembre 09, 2013

PErrO AmoR EXplotA



En un país de mudos se escucha un gran silencio
No se percibe que algo va a pasar
Se esconde lo sublime detrás de un nuevo engendro
Que derrama baba sobre la ciudad
Adrenalina desalmada
Abre grietas hondas
Nada recicla esta contención
El choque no se puede evitar

Esta tan contenido que se hace invisible
Y es lava hirviendo abajo de tu hogar
Jadea de alegria apenas huele sangre
y no se conforma con alucinar

Muy lejos del mar
Se enciende otra sal
crece en sus ojos
Como un destello que no te deja dormir

Hambre de perro fiero
Oliendo tu dulzura
Y cuando esta caliente
Muerde la yugular
Mata porque quiere morir
Pero no sabe como
No quiere ser feliz
Ni quiere descansar

Mira adonde dejas la basura
Que el amor explota
Nadie esta a salvo de la locura
Perro amor te toca

Muy lejos del mar
Se enciende otra sal 
lleva en sus ojos
señas de un tiempo 
que pronto está por venir

Perro caliente no deja nada
El amor explota
Perro con hambre, perro con bolas
El Amor explota
acorralado te mete balas
el amor explota
un amor perro no se controla
El amor explota.

sábado, diciembre 07, 2013

Entre dos mundos

Eric Blair y Aldous Huxley
Las dos utopías socio-políticas negativas más notables del siglo XX fueron la de Aldous Huxley, autor de Un mundo feliz publicada en 1932, y la de Eric Blair, conocido como George Orwell, quien en 1949 publicó su 1984. 

Orwell presenta una tenebrosa sociedad totalitaria en la que el Estado concentra cada vez más poder en la figura del omnipresente Gran Hermano que todo lo vigila y controla. El Gran Hermano se transformó en una de las metáforas más acertadas para simbolizar el control ejercido por el Estado sobre los ciudadanos. Huxley, por su parte, no presenta una figura poderosa que ataca la autonomía de las personas, ni su historia ni su capacidad de crecimiento sino que, en su profecía, la gente no sólo no se resiste a los recursos con los que el opresor aniquila su capacidad de pensar sino que se entrega a él voluntaria y alegremente. 

Si la preocupación de Orwell era alertarnos acerca de quienes nos privan de la información, de los libros, de la comunicación libre, en fin, del acceso a la verdad, la de Huxley era la opuesta ya que anticipaba que el alud de información nos reduciría a una total pasividad y será inútil prohibir los libros porque a nadie le interesará leerlos, ni será necesario ocultar la verdad porque pasará inadvertida en la cantidad de trivialidades generadas por la propaganda y el entretenimiento. 

Huxley sostiene que, debido a la tecnología avanzada, la gente vivirá bien, incluso entre placeres y lujos, pero espiritualmente devastada. Al convertir a las personas en audiencia, distrayéndolas con lo baladí, paralizadas con la distracción perpetua, se logrará sin esfuerzo que el diálogo público no supere el nivel infantil y la política en nada se diferenciará de un show televisivo. Agotados por la diversión, se entregan al opresor que va ocupando el lugar del pensamiento con lo irrelevante, el absurdo y lo grosero, sin que siquiera se reconozcan que lo son. 

Puede que en estos tiempos en el mundo no haya muchos hermanos grandes, excepto en Cuba, Corea del Norte y en algunos más, al menos ostentosos, aunque sin duda los hay de forma más sutil y tecnológicamente más desarrollados (véase lo recientemente revelado en los casos Snowden y Wikileaks). En cambio, a ojos vista abunda el entretenimiento que nos ahoga y que lleva hasta postergar la búsqueda de placer y felicidad. 

En Venezuela podemos decir que la polarización que se nos quiere imponer corresponde con estas dos utopías. Por un lado, quienes se sienten atrapados en la profecía orwelliana de un régimen totalitario y son testigos a diario de puertas que se van cerrando mientras que se acumulan los lamentos de las víctimas del hermano grande que, omnipresente, oprime sin pausa quedando para muchos el yo interior como único refugio. Por el otro, los que viven la profecía de Huxley, en la que a nadie parece importarle la perdida libertad en medio de una aturdidora diversión, agradeciendo como limosna lo que antes se tenía por derecho, en situación de embotado conformismo acrítico. Resumiendo, fuera de losenchufados en el aparato del gobierno, pareciera que los venezolanos se dividen en atormentados por la opresión o insulsamente satisfechos con lo que hay, aunque sea poco y nada. Romper con esa imposición es el reto que asumimos desde el anarquismo. 

PP



miércoles, diciembre 04, 2013

jueves, septiembre 12, 2013

miércoles, septiembre 11, 2013

CultuRA PROfetiCA: SOMOS MUCH@S



Escucha mi cantar, recuerda no olvidar 
caminando a la claridad! (x2) 

Nos habían hecho siempre el cuento al revés, 
nos mienten sin permiso 
y cómo atreverse a violar toda nuestra memoria 
ansiosos por manipular. 

Creando tratados llenos de ilegalidad 
despliegan su vajilla, 
y su banquete colonial desangrando a tu pueblo 
secándolo hasta la raíz. 

No es verdad! que to' nosotros somos pocos 
no es verdad! eso de que somos pequeñitos 
la verdad es que nos exprimen poco a poco 
nuestra historia verdadera exige un grito... 

Hay que reestructurar, mira no hay más que hablar 
somos la gente que deja huella, 
hay que evolucionar, mira no hay marcha atrás 
somos la gente que deja huella... 

Escucha mi cantar, recuerda no olvidar 
caminando a la claridad! (x2) 

Tiempo pasando cual si no pasara na' 
olvidos como un vicio 
y esos charlatanes jugando, 
sin hundirse con nosotros 
despierta y date a respetar. 
Así con conciencia de mi espiritualidad 
sanándome a mí mismo, 
edificando bien estar accionando a la tribu 
desde la fuerza del amor. 

No es verdad! que to' nosotros somos pocos 
no es verdad! eso de que somos pequeñitos 
la verdad es que nos exprimen poco a poco 
nuestra historia verdadera exige un grito!! (x2)

jueves, agosto 29, 2013

domingo, agosto 25, 2013

martes, agosto 13, 2013

LEEMOS ¿?


viDA






















Que día tan FANTASTICO, TAN INEFABLE. . . 
ese 12 de Agosto de 2.004.

GrAciAs a la Vida, Al uniVERSo.

martes, julio 30, 2013

Hermanos Marx: humor anarquista e inmortal



Ciudadano Cine

Para escribir sobre ellos hay que adoptar una postura reverencial puesto que estamos ante un mito imperecedero, frente a la inmortalidad de un humor anarquista y revolucionario que jamás ha sido igualado. Para mí, los hermanos Marx son el paradigma del screwball y, sobretodo, del slapstick en el cine. La escena del camarote del barco en Una noche en la ópera (diminuto camarote que se va llenando personajes y objetos, incluso unos encima de otros hasta reventar: los cuatro protagonistas y el enorme baúl en el que se han colado con polizones, un fontanero, la camarera que va a preparar la cama, una joven que va buscando a su tía y varios camareros con bandejas llenas de comida) es la quintaesencia del absurdo, alegre e ilógico slapstick que caracteriza las acciones de estos enloquecidos actores. Si a ello unimos el lenguaje por ellos utilizado (incluidos los sonidos guturales producidos por el claxon del automóvil con que se expresa Harpo, siempre mudo) que es típicamente screwball y destructivo, vemos que los célebres hermanos Marx alcanzaron la cima cinematográfica de humor sin génesis, puramente marxiano, concebido de manera original esta vez más que genial. Este lenguaje con sus continuos gags verbales, la manera atropellada en incontinente de hablar de Groucho y el fingido acento italoamericano de Chico, es difícilmente traducible, por lo que el cine doblado de los hermanos Marx pierden la mitad de su eficacia.

Los Hermanos Marx fueron originalmente cinco: Julius,(Groucho como nombre artístico), Adolf (Harpo) Leonard (Chico) Milton (Gumo) y Herbert (Zeppo). Los tres primeros eran cómicos, los dos últimos, los “serios” en los papeles de cualquier show de la familia, que se iniciaron en el Vaudeville característico de la segunda década del siglo XX, recorriendo pueblos y ciudades de los Estados Unidos sin parar. Pero ya, durante los Felices Años 20, los Hermanos, reducidos a cuatro por el abandono de Gummo, eran claramente famosos en Broadway. (Zeppo, el otro “serio” abandonaría también tras la película Sopa de Ganso). Era vox populi entre los que conocieron de siempre a la familia Marx que los Hermanos no tuvieron nunca que “crear” sus personajes para el teatro o el cine, puesto que “ya eran así” antes de dedicarse al espectáculo. Es decir, era una familia screwball. Familia judía y pobre, aunque, como Groucho proclamó, “como no lo sabíamos, éramos felices”.

Groucho se caracteriza por su bigote postizo (ancho y pintado), caminar rígido y encorvado, habla sin cesar, casi siempre con doble sentido y siempre elaborando planes utópicos. Su vestimenta, bastante formal, contrasta con la de sus hermanos, Harpo y Chico, informal y algo extravagante. Chico aparenta ser serio pero no lo es; su imitación del acento típico de un inmigrante italiano es insuperable. Harpo hace de mudo, pero se expresa muy bien, a través de sus silbidos y bocinazos, especialmente cuando manifiesta alegría, sorpresa o quiere avisar a los otros de algún peligro. La utilización del claxon es simplemente genial. Por lo demás, colecciona objetos inverosímiles que guarda en sus amplísimos bolsillos. Los tres persiguen cualquier falda que se les ponga por delante, pero siempre muestran un erotismo limpio. (Aparte menciono los “amores” de Groucho por Margaret Dumont). La relación entre Chico y Harpo es amistosa, casi fraternal: cuando se encuentran, entre silbidos y abrazos, intercambian regalos que han guardado para el otro (En Una noche en la Ópera se intercambian salchichones!). Ambos son antagonistas de Groucho, al que siempre meten en líos. Sus personajes son siempre los mismos: Harpo representa la bondad e ingenuidad, aunque a veces se le ven algunas intenciones malvadas que hace brillar sus ojos; Chico es la pillería que en América se le supone a los italianos. Groucho es la inteligencia aplicada a diversos personajes: un veterinario, el dictador de un país imaginario, un aspirante a manager de un cantante de ópera, etc. Por lo demás, nos encontramos con la sorpresa de que Harpo es un buen arpista y Chico un buen pianista. ¡Qué familia!

Groucho hace el amor, fingido o real, a Margaret Dumont en hasta siete películas. Ella, alta, robusta, matrona, no exenta de belleza, representa normalmente a una dama cargada de millones, que Groucho desea conseguir. En sus películas con los Hermanos Marx, la Dumont representa la dignidad, el equilibrio y la “normalidad” frente al enloquecimiento de aquellos. Su credibilidad ante las reiteradas declaraciones de amor de Groucho es entrañable; nunca pierde la fe en este embaucador. En el paraíso cinematográfico de los Hermanos, Margaret Dumont ocupa un sitio privilegiado.

Dos grandes éxitos en Broadway dieron lugar a las primeras películas de los Hermanos Marx en Hollywwod: The Coconuts (Los cuatro cocos, 1929) y Animal Crackens (El conflicto de los Marx, 1930). Después llegaron: Monkey Bussiness (Pistoleros de aguadulce, 1931), Horse feathers (Plumas de caballo, 1932) y Duck Soup (Sopa de ganso, 1933), todas ellas en la Paramount. Esta última es la comedia más delirante de los Hermanos y la favorita de la mayor parte de la crítica; también de Groucho, que la considera la más loca de cuantas filmaron. En ella, Groucho es el inepto presidente de una república bananera, sostenido por la millonaria Margaret Dumont, en guerra con un país vecino; Harpo y Chico son dos desopilantes agentes dobles secretos. Pero Sopa de ganso fue un fracaso de taquilla y la Paramount dejó caer a los Hermanos.

Afortunadamente, el gran productor de la MGM, Irving Thalberg, los acogió e incluso potenció sus películas introduciendo una historia paralela a la comedia romántica con otros personajes, anormales por supuesto, que contrastaban con el slapstick de los Hermanos y daban al espectador “algo más”. Así, filmaron A night at the opera (Una noche en la ópera, 1935), At the races (Un día en las carreras, 1937), At the circus (Una tarde en el circo, 1939), Go West (Los Hermanos Marx en el Oeste, 1940) y The Big Store (Tienda de locos,1941). A partir de aquí, los Hermanos se separaron y cada uno fue por su lado. Regresaron al cine juntos, sin pena ni gloria, en 1946 con A night in Casablanca (Una noche en Casablanca). Coincidía esto con el fin de ciclo de las comedias screwball. En todo caso nos quedan todas las demás. Podemos imaginar la que organizan estos locos en un teatro de ópera, en el circo, en unos grandes almacenes o enfrentados al wild west. ¡Una auténtica locura!

Para mí, Una noche en la ópera es la favorita. Es tan delirante como Sopa de ganso y tiene momentos antológicos inolvidables: aparte de la hilarante escena del camarote, ya mencionada, recomiendo disfrutar con las siguientes: la discusión entre Groucho y Chico de un presunto contrato de un cantante de ópera, los destrozos que causan los Hermanos en la representación de “Il trovatore”, la suplantación de los tres pilotos interoceánicos a su llegada a Nueva York, los engaños a la policía cambiando muebles en la habitación del hotel y muchos momentos más que hacen inolvidable esta genial película.

[Tomado de http://ciudadanocine.wordpress.com/2013/07/27/los-hermanos-marx-la-inmortalidad-de-su-humor-anarquista/]

domingo, julio 21, 2013

Informática Libertaria: cinco conceptos básicos



Redacción El Libertario

[Artículo publicado en El Libertario # 70, Venezuela, julio-agosto 2013, p. 14, con una selección de fragmentos del libro Memoria I Jornadas Conferencia Economía Alternativa CNT, Córdoba, CNT, 2012, accesible en http://www.cnt.es/conferencia-economia-alternativa]

Código Abierto (Open Source)
Con esta expresión se suele apuntar al software distribuido y desarrollado libremente. El código abierto tiene un punto de vista más orientado a los beneficios prácticos de compartir el código que a las cuestiones éticas y morales que caracterizan al software libre. La idea del código abierto se centra en la premisa de que, al compartir el código, el programa resultante tiende a ser de calidad superior al software propietario. Se trata, por tanto, de una visión eminentemente técnica. Por su parte, el movimiento del software libre tiene una intención más política, al considerar que el software propietario, al no poder compartirse, es antiético, dado que prohibir compartir entre seres humanos va en contra del sentido común. Esto implica que, aunque en la práctica sean más o menos lo mismo, el concepto de código abierto puede ser utilizado por las empresas para disfrazar de cultura libre en sentido amplio lo que no lo es.

Conocimiento Libre
Partiendo de la premisa de que el conocimiento no es un bien finito sino que se desarrolla cuanto más se usa, el conocimiento libre considera el conocimiento como un bien público y común, que beneficia el desarrollo igualitario de las personas, en tanto que creadoras y portadoras del mismo. Por eso, frente a normativas restrictivas como la propiedad intelectual o las patentes, las producciones libres permiten usar el trabajo y disfrutar de los beneficios de su uso, estudiarlo y aplicar el conocimiento adquirido de él, hacer y redistribuir copias, totales o parciales, de la información o expresión, y hacer cambios y mejoras, y distribuir los trabajos derivados.

El conocimiento libre implica un movimiento social aún en génesis y que está trabajando para aclarar sus conceptos. Una línea del movimiento (que incluye a Creative Commons, a la Free Software Foundation y a la Fundación Wikimedia), basada en la filosofía originaria del software libre, sostiene que sin el derecho a hacer obras derivadas o usos comerciales no hay cultura libre. Otros usan de forma diferente el término “libre”, incluyendo limitaciones a transformar las obras o comerciar con ellas.

Copyleft
El copyleft es una práctica al ejercer el derecho de autor que consiste en permitir la libre distribución de copias y versiones modificadas de una obra u otro trabajo, exigiendo que los mismos derechos sean preservados en las versiones modificadas. Se puede utilizar para programas informáticos, obras de arte, cultura, o cualquier tipo de obra o trabajo creativo que sea regido por el derecho de autor. El concepto, trabajado por primera vez por Richard Stallman, surge en las comunidades de software libre como un juego de palabras en torno al copyright, el conocido formato de “derecho de autor”, que en inglés significa literalmente “derecho de copia”. Left (izquierda) es en inglés lo contrario de right (que significa “derecho” y “derecha”).

Se considera que una licencia libre es copyleft cuando además de otorgar permisos de uso, copia, modificación y redistribución de la obra protegida, contiene una cláusula que impone una licencia similar o compatible a las copias y a las obras derivadas. Se propone como alternativa a las restricciones que imponen las prácticas tradicionales de los editores y de la industria cultural y del entretenimiento. Se pretende, así, ofrecerle a las personas autoras la posibilidad de liberar una obra, escogiendo una licencia libre que permita su utilización, copia, modificación y redistribución, al mismo tiempo que, mediante el copyleft, se garantiza que se preserven estas libertades para cualquier receptor de una copia, o de una versión derivada. Un ejemplo de práctica copyleft es el empleo del sello Creative Commons.

Creative Commons (CC)
Designa tanto la organización no gubernamental sin ánimo de lucro que desarrolla planes para ayudar a reducir las barreras legales a la creatividad, por medio de nueva legislación y nuevas tecnologías, como el tipo de licencias libres que esta organización facilita. Las licencias CC dan un modelo legal ayudado por herramientas informáticas, para facilitar la distribución y uso de contenidos. Hay una serie de licencias CC, cada una con distinta configuración, que permite a los autores poder decidir la manera en la que su obra va a circular, entregando libertad para citar, reproducir, crear obras derivadas y ofrecerla públicamente, bajo diferentes restricciones.

Para registrar una obra con Creative Commons basta con acceder a la página del mismo nombre (hay una sección en castellano), escoger las características de la licencia y adjuntar la misma a la obra que va a ser difundida. Esto último es fundamental, porque, si no aparece el sello CC en la obra, ésta se considerará bajo las leyes por defecto, esto es, el copyright. Adquirir las licencias es totalmente gratuito.

Software Libre

Aunque ambos significan lo mismo en la práctica, en cuanto modelo de producción y distribución, políticamente es diferente el software libre, más centrado en compartir por cuestiones éticas y políticas, del código abierto, más centrado en los beneficios prácticos de compartir. El software libre es la denominación del software que respeta la libertad de los usuarios sobre su producto adquirido y, por tanto, una vez obtenido puede ser usado, copiado, estudiado, modificado, y redistribuido libremente. Suele estar disponible gratuitamente, o al precio de costo de la distribución a través de otros medios; sin embargo, no es obligatorio que sea así, por lo tanto no hay que asociar software libre a “software gratuito” (denominado usualmente freeware). El “software gratis” o “gratuito” no es libre en el mismo sentido que el software libre, a menos que se garanticen los derechos de modificación y redistribución de dichas versiones modificadas del programa.